miércoles, 26 de enero de 2022

EL DUELO ANTE LAS ADVERSIDADES DEL VIVIR Y MORIR. NIÑO Y ENFERMEDAD.


El dolor envejece más que el tiempo, este dolor dolor que no se acaba, y que te duele todo todo todo sin dolerte en el cuerpo nada nada. A tantos días de dolor se muere uno, ni la vida se va, ni el corazón se para, es el dolor acumulado el que, cuando no lo soportas, él te aplasta. Gloria Fuertes Dra. Toñy Castillo Meléndez

El niño, durante su desarrollo, presenta una serie de necesidades que deben ir cubriéndose durante su infancia y adolescencia. Una situación de carencia de las mismas puede dar lugar a una larga lista de problemáticas asociadas. Si bien el hospital proporciona los servicios médicos/sanitarios especializados a los niños con adversidades en salud, deben considerarse otros factores que inciden en paliar los efectos psicosociales producidos por el ingreso hospitalario y que pueden actuar como estresantes, con consecuencias en el entorno, sociales y emocionales tanto para el niño como para su familia.

Hablar de enfermedad y muerte no siempre es un tema fácil, ya que cualquier situación de pérdida provoca una serie de trastornos a nivel parcial o global en la persona, pero tratar el duelo desde la infancia se hace doloroso. Estamos en un mundo donde parece que tener salud es lo cotidiano y que sólo al enfermar o morir un ser querido, un familiar, un amigo o nosotros mismos, tomamos conciencia de las necesidades y carencias que, por la condición de rotura de la normalidad sufrimos. El mundo de las enfermedades en la infancia no es un mundo aparte. Los niños necesitan seguir con su normalidad en la medida de lo posible, y es necesario un esfuerzo por parte de todos para comprender que el niño es niño y, como tal, ha de tener cubiertas las necesidades vitales, emocionales, afectivas y educativas en cualquier entorno y situación en la que se encuentre.

En España, nos preparamos para el vivir, para el futuro, para tiempos venideros y estos siempre aparecen en nuestra imaginación repletos de salud y rodeados con nuestros seres queridos. En nuestra sociedad, hablamos poco del enfermar, de las pérdidas que compone el perder la normalidad. En situaciones de enfermedad, cada individuo tiene estímulos diferenciados, y ello comporta respuestas diferentes dependiendo del propio proceso de lucha a diversos niveles (orgánico, emocional, ambiental). Toda enfermedad puede producir efectos psicológicos negativos, adquiriendo importancia aquellos que inciden sobre el autoconcepto infantil y actúan sobre la vulnerabilidad y dependencia del niño. A ello hay que sumar los sentimientos de ansiedad, indefensión, miedo e inseguridad. Desde el inicio de la enfermedad y el consecuente ingreso hospitalario, el niño vive una situación de angustia, de temor, de tensión física, psicológica, ambiental que puede afectar o producir alteraciones emocionales, en los que esa pérdida: sus amigos en el colegio, sus juegos en la calle, la habitación en su casa, se convierte en elementos de tristeza al desaparecer de sus días , ello, agravado por la angustia y el miedo de los padres al posible diagnóstico, o tener un diagnóstico y el consecuente tratamiento, repercusiones o desenlace hace que todo proceso de enfermedad se convierta, a la vez, en duelo ante esa pérdida de estabilidad cotidiana. La enfermedad y la muerte están presentes en nuestras vidas, en medios de comunicación, en hechos reales, en cuentos y juegos, pero a la vez se rechaza, la hacemos inexistentes, eludimos la muerte como algo que pasa, pero no ocurre cerca. La muerte es un apartado más de la vida, de cómo entendemos nuestra existencia y de cómo la vivimos.

Eludimos los episodios que de ella derivan, y hablaríamos de la tristeza…, la aceptación ante una nueva situación… enfermedad… muerte… (Funeral, condolencias…) Y en ocasiones las personas nos pueden mostrar evidentes llamadas de ayuda, es cierto, que algunos ritos religiosos ofrecen ceremonias para el traspaso de la vida e incluso, estos suelen ser actos sociales y familiares de acompañamiento. Pero el duelo se vive en silencio.

No hablamos de enfermedades, no se habla delante de los niños de situaciones de muerte, esta, es algo lejano, como un fenómeno imprevisto, hay una negación social al hecho de morir, el cual, se esconde a los niños, educamos para la vida, para el vivir sin adversidades, y se esconde, se oculta, la muerte es como una desaparición mágica, por tal motivo no estamos preparados para incorporar la muerte como una etapa de la misma vida, y dado este punto, “lloramos por lo perdido y no abrazamos lo vivido”.

Todo ambiente familiar puede sufrir transformaciones delante de las enfermedades o muertes, los niños necesitan ser informados de su enfermedad y la verdad de los hechos, siempre adaptaremos las informaciones a la edad o etapa evolutiva en la cual el niño se encuentra, se es consciente de lo doloroso que es el comunicar noticias adversas porque tendemos a evitar el sufrimiento, pero es necesario el conocer, el saber para enfrentarnos a miedos, angustias que puede generar fantasía, confusión incertidumbre y en ocasiones esquemas mentales más trágicos a un que la propia realidad. Todos y cada uno de nosotros, necesitamos sentirnos queridos, parte importante de un entorno. En situación de enfermedad, esta búsqueda del hombre se ve incrementada y la sensación de ser querido es un estímulo y a la vez, un apoyo para enfrentar situaciones difíciles, delante de problemas en general y en el caso que nos preocupa, de miedo a la no salud. Para Cassell, “el alivio del sufrimiento y la curación de la enfermedad son las verdaderas obligaciones de la profesión sanitaria dedicada al cuidado del enfermo.” Responder con afecto y respeto, claridad y dignidad al contacto físico y al acompañamiento humano, como nos gustaría que otras personas lo hicieran con nosotros. Muchos de sus motivos de preocupación sólo serán revelados a sus interlocutores si éstos se muestran sensibles y atentos para comprender lo que subyace detrás de sus comentarios y en las dudas o temores no expresados Astudillo, W.

Se ha de tener presente que las personas delante de cualquier pérdida de estabilidad, y evidentemente la falta de salud lo es, buscan apoyo de comprensión; éste se hace necesario para sentirse más protegidos frente a sus miedos. Por tanto, la información ha de ser entendida como comunicación, ya que esta implica más que el hecho de dar información e incluye aspectos como dar apoyo y acoger los sentimientos o reacciones emocionales (Kennedy). Las pérdidas del vivir no nos evitarán el dolor pero puede ayunarnos a las preguntas internas, a la incertidumbre del desconocimiento o creencia en el conocimiento, en la desorientación delante de situaciones que nos cueste gestionar.

Hace años que en España cuando un familiar moría, era fácil identificar a la persona que estaba en duelo, sus ropas de color negra indicaba que esa persona podría estar pasando una situación de tristeza por haber perdido a un ser amado, y las personas que se acercaban era conocedora de la situación fácilmente identificable y podían darles su apoyo…

Ahora ya no hay una exteriorización de elementos que indican que esa persona está pasando por la situación de muerte cercana, y el duelo es algo más interno, más privado, lo que puede implicar que en ocasiones no hay un espacio para asumir la elaboración de este sentimiento.

Reacciones naturales de duelo en niños (adaptado de Kroen).

  Confusión

Regresión

Se orinan, se chupan el dedo…

Enfado

Se sienten abandonados

Miedo

Pesadillas a perder a alguien más de la familia o a ser abandonado

Culpa

Pueden creer que ellos han provocado la muerte solo por el hecho de “desearla” en alguna ocasión

                                                                          Disminución del rendimiento escolar

Tristeza


Que se puede mostrar a través de insomnio, falta de apetito, pérdida de interés por las cosas, llanto…

 

Al niño hemos de protegerlo diciéndole la verdad, ya que equivocadamente al mentirle, fantasearle o no cubrir sus necesidades de saber, lo desprotegemos.

Hemos de informar sobre el final de la vida dado a que niños suelen querer y necesitar información tanto sobre lo que está pasando (diagnóstico, pronóstico, tratamiento) como sobre aquello que pueden hacer para ayudar a la persona que está enferma, sobre todo en las últimas etapas (Kennedy ).

En esta etapa e incluso delante del fallecimiento pueden aparecer sentimientos contradictorios, e incluso la tendencia a culpabilizarse ante la propia enfermedad por haber hecho o haber dejado de hacer, por el alivio ante el fallecimiento de un ser querido ante una larga enfermedad. Situaciones reconocibles es manifestaciones del duelo.

SENTIMIENTOS

SENSACIONES FÍSICAS

COGNICIONES

CONDUCTAS

Tristeza.
Enfado.
Culpa. Autoreproche. Ansiedad. Soledad.
Fatiga. Impotencia. Shock.
Anhelo. Emancipación. Alivio. Inestabilidad….

Vacío de estómago. Opresiones. Hipersensibilidad. Sensación de despolarización. Falta de aire. Debilidad muscular.
Falta de energía. Sequedad de boca…Incredulidad. Confusión. Preocupación. Sentido de presencia.

Alucinaciones…

Trastornos del sueño. Trastornos alimentarios. Conducta distraída. Aislamiento social.
Soñar con el fallecido. Evitar recordatorios del fallecido. Buscar y llamar en voz alta.
Suspirar. Hiperactividad desasosegada. Llorar.
Visitar lugares o llevar consigo objetos que recuerden al fallecido. Atesorar objetos que pertenecían al fallecido…

 

Evidentemente estos procesos, no se dan de manera unificadas, ni en todas las personas, dado que el duelo no es una enfermedad, estamos delante de un proceso adaptativo en el que pasamos las personas antes las pérdidas de la vida. Los niños y las pérdidas se presentan ante ellos alternando episodios de tristeza con alternancia de momentos donde son capaces de la desconexión necesaria para adaptarse y disfrutar e situaciones placenteras o agradables.

Worden citado por Esquerda nos habla de los diferentes niveles de duelo dividiendo estos en:

Nivel mínimo: en niños con manifestaciones proporcionadas y familiares contenedores. En estos casos no aconseja ningún tipo de intervención pero si un seguimiento por su pediatra que dará orientaciones generales o entidades de ayuda mutua y apoyo social. La gran mayoría de niños y familias en duelo estarán en este nivel.

Nivel medio: en niños que expresan ciertas dificultades o en familias con mecanismos de contención escasos. Los profesionales deberán estar atentos para observar la evolución emocional del niño y derivar a salud mental según su proceso.

Nivel tercero: en niños de riesgo elevado o alta vulnerabilidad sea por el tipo de pérdida (suicidio, asesinato, muerte traumática. En estos casos sí se recomendaría una intervención preventiva y precoz por parte de profesionales de la salud que pueden ayudar a los padres bien comunicando ellos la información o bien mediante una tarea psicoeducativa preparándolos en cómo los niños de diferentes edades pueden reaccionar emocionalmente (Forrest). Como pautas delante del duelo el niño necesita:

Ser informado adecuadamente: información clara, comprensible y adecuada a su nivel dejándole preguntar todo aquello que necesite. El tener los conceptos elaborados hará que emocionalmente el niño pueda construir espacios mentales para poder colocar y situar para un abordaje correcto las situaciones y experiencias dolorosas. En el caso de pérdida de un ser querido, esta situación no se puede ocultar ya que la evidencia de la muerte se convertirá en preguntas y estas al no ser satisfecha provocará incomprensión y enfado en el menor.

Ante la enfermedad sería aconsejable responder las cuestiones que nos plantee, de madera gradual, con palabras comprensibles a la edad del niño, para hacer una situación del contexto que lleve al niño a entender la situación que está pasado él, un compañero de habitación o un ser querido.

Ofreciendo la oportunidad de hablar, expresar sentimientos, en el caso de que la enfermedad no sea la propia, ha de estar en conocimiento del estado de salud, de la gravedad o no que se deriva del mismo, ofreciéndole el ir a visitar a la persona enferma, o haciéndole una postal, carta, dibujo… en definitiva participando el proceso.

Hemos de perder el miedo a las palabras, no nos importa hablar del vivir pero no pronunciamos el verbo morir, morir es dejar la dimensión física este plano, el cuerpo deja de sentir, otra parte dependerá de la visión espiritual.

En ocasiones los adultos elevamos a fantasías la muerte abordándola como… se ha ido al cielo… es una estrellita que brilla… los niños pueden buscar desconsoladamente esa estrella, en ocasiones las interpretaciones lineales en los niños pueden producirle desde trastornos del sueño a miedos o sentimiento de que esa persona les abandonó. Por tal motivo, también es necesaria que noticias adversas sean dadas en un ambiente de tranquilidad, dadas por las personas con las cuales el vínculo afectivo puede proporcionarle afecto, seguridades, y el niño pueda expresar sus emociones, dudas, miedos, o silencios.

En este punto, es importante acoger cualquier emoción, ya sea tristeza, rabia, miedo…, incluso normalizarla “Es normal que estés triste y tengas ganas de llorar” y legitimarla (“Tienes todo el derecho de sentirte enfadada”). Tanto es así que sería necesario realizar las distinción entre la tristeza lógica y la que se denominaría patológica, y esta hallaría la diferencia en la duración, intensidad o alteraciones psicosomáticas o emocionales, por consecuencia se ha de incrementar la disponibilidad de información y comunicación dentro y fuera de la familia los niños podría tener mejor acceso al apoyo y estrategias de afrontamiento (Kennedy).

En caso de muerte de un niño en un hospital se ha de comunicar lo ocurrido a los otros niños amigos ingresados, si estos con anterioridad ya eran conocedores de la situación de gravedad, el traspaso de la vida a la muerte se contempla como un paso esperado, no exento de dolor pero ya teníamos una predisposición por el conocimiento de la situación hacia un desenlace quizás esperado. En estos casos hemos:

En caso de gravedad de un niño dejar que los amigos decidan si van a verle, hacerle una visita.

En el caso de fallecimiento se les ha de explicar en qué consistirá la ceremonia de despedida y que ellos tomen la decisión de colaborar o no, compartir, asistir, siendo una decisión que ha de partir del niño y en ningún momento insistir en la asistencia o no asistencia.

La necesidad de amor ante las pérdidas es absolutamente necesario, el niño enfermo tiene carencias, incomprensiones no es necesario saber que se le quiere necesita sentirse seguro ante la vivencia de perdida, o en el caso de un próximo fallecimiento, se ha de potenciar las muestras de cariño y que pueda expresar su afecto ante la persona fallecida o no, buen momento sería para que le verbalizáramos lo importante que es para la familia, y dotar espacios para el diálogo donde pueda expresarse y sentirse escuchado dándole la confianza de que estamos junto a él. El niño nos tomará como referente y su duelo o proceso del mismo, estará en función de cómo las personas cercanas lo realicen, no debemos ocultar la tristeza sino compartirla y dotarla de significado, de naturalidad sin excesos innecesarios que si podrían afectar al sentimiento de seguridad.

En el caso de fallecimiento del familiar se ha de hacerle partícipe si lo desea de rituales religiosos, culturales, ofrendas, desde llevar flores a guardar un recuerdo físico de la persona, pero todo en una medida justa para equilibrar la vida y la muerte.

La organización también es necesaria toda la enfermedad o muerte tiene consecuencias e influyen en el entorno, una enfermedad avanzada requiere atención y el niño necesita que las personas del vínculo con quien mantiene relaciones afectivas, estén marcando sus seguridades, y delante del desgaste emocional sería aconsejable rotaciones dinámicas, el niño ha de sentir que todo lo que le envuelve forma parte del equilibrio por tal motivo ha de estar informado.

Cuando se produce una pérdida es necesario garantizar estabilidad y normalidad de la vida cotidiana y mantener hábitos, rutinas y hablar abiertamente de las emociones, por tanto concluiríamos este apartado remarcando que la afectividad, la comunicación son básicas.



AMB LA VEU DE DONA

 



Anoche tuvo lugar la mesa redonda Amb Veu de Dona, organizada por el Servicio de Apoyo al Duelo de Ponent en la Biblioteca Pública de Lleida a las 19:00 horas.

La mesa redonda estuvo formada por seis escritoras, todas de la provincia de Lleida y que o bien por su profesión o bien (o también) porque han vivido muy de cerca la experiencia de la pérdida de un ser querido, han escrito sobre el tema del duelo y la muerte, en diferentes formatos y géneros: cuento, novela o ensayo. Las ideas más compartidas por todas las escritoras son tres: que escribir sobre el tema les hizo muy bien en su propio proceso; que los lectores y las lectoras cuando están en duelo agradecen encontrarse libros que les ayudan a entender mejor su propio dolor; y que todo el mundo debería reflexionar más sobre la muerte, incluso antes de sufrir una pérdida significativa, porque eso ayuda después a entender mejor el duelo: hay que incorporar a la vida una cierta pedagogía de la muerte, desde la infancia.


Las participantes en la mesa redonda fueron: María José Brito, autora de los libros "Amarga Lluvia", "Aromas de una ausencia" y "Mientras camino", todas publicadas por la editorial Pagès; Tony Castillo, responsable del Aula Hospitalaria Dr. Antoni Cambrodí del Hospital Universitario Arnau de Vilanova, autora de cuentos como "Todos somos ángeles" o "El Jardín de los Sueños" y la novela "A ti, Yolanda"; Maribel Alpiste, fundadora de la Asociación "El petit DaVinci", que apoya y acompaña a los niños con enfermedades y a sus familias, autora del libro "El Petit Davinci"; y Joan Oriol Vinyes, coautor, junto con otras madres, del cuento "Nuestra estrella Carla". También participaron como expertas en duelo Devan Mata, responsable del Servicio de Apoyo al Duelo de Ponent y editorial del cuento "Jana, la estrella eterno"; y Anna Maria Agustí, vice presidenta de la Asociación de los Grupos de Acompañamiento al Duelo de Lleida y autora de libros como "El niño y la muerte".

Durante el acto se plantearon cuestiones relacionadas con la dificultad de escribir sobre el dolor, los beneficios de la escritura terapéutica, el apoyo de las editoriales hacia este tema, por qué escribir cuentos sobre la muerte para niños o sobre cómo puede ayudar a la lectura a alguien que ha perdido un ser querido.
Estas son algunas de las intervenciones realizadas por las escritoras y participantes en Con Voces de Mujer:
  • Tony Castillo: "Cuando escribes sobre la experiencia de la muerte y el duelo en realidad abres tu alma y eso te permite transmitir emociones".
  • Anna Maria Agustí: "Cuando alguien está de duelo y lee un libro donde los protagonistas también se encuentran en duelo, la gente se siente identificada. Además, si lee un libro terapéutico le ayuda a entender qué es lo que le está pasando y siente que no está loco, que es lo normal, así es el duelo ".
  • Joan Oriol Viñas: "Todo el dolor que no se habla se queda en el corazón y al final éste se rompe.Escribir ayuda a sacar ese dolor del corazón, quitar el dolor hacia fuera de uno mismo; así escribir puede ser terapéutico ".
  • Devan Mata: "Cuando escribimos con Natalia el cuento de La Jana, fue como reconstruir un edificio que se había hundido tras la muerte de su hija; Escribir el cuento fue también un homenaje a la niña, un gesto de amor hacia la vida, hacia su hija ".
  • María José Brito: "Muchas personas han venido a agradecerme que haya escrito estos libros porque se han visto identificadas. También lo agradece quien no ha sufrido una pérdida ya que los hace entrar en contacto con una realidad en la que nunca habían pensado ".
  • Maribel Alpiste: "Las editoriales tienen un poco de miedo a publicar estos libros porque la temática no es demasiado comercial; pero si les haces una buena propuesta, al final se animan. "
La mesa redonda estuvo moderada por la periodista de Balaguer, Mar Roldan y durante el acto se pudo escuchar las melodías al piano en directo del músico Ruben Besora quien interpretó sus propias composiciones.

Con este acto, el Servicio de Apoyo al Duelo de Ponent tiene el objetivo por un lado, de hacer un reconocimiento público al trabajo que han hecho todas las escritoras que han abordado el tema del duelo, desde Lleida y en lengua catalana.

Por otra parte, el acto es una oportunidad única para hacer difusión del tema del duelo en la sociedad en general, para que las familias puedan conocer mejor y entender los procesos de elaboración del duelo, así como los recursos de que disponen para el acompañamiento ante la pérdida de un ser querido.


¿Quién lo organiza?

El Servicio de Apoyo al Duelo de Ponent, es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a apoyar a familias que viven la pérdida de un ser querido, y a las personas profesionales o no, que las acompañan en el proceso. Ofrece un espacio de apoyo psicosocial basado en el respeto, confianza y responsabilidad, sin vínculos de carácter religioso.

Nace como proyecto asistencial para dar respuesta a las necesidades de una sociedad que debe afrontar una experiencia de pérdida y muerte a menudo silenciada, estigmatizada o evitada. La entidad tiene sede en Tàrrega y en el Espacio FeSalut de Lleida.



JORNADAS EL NÑO Y EL DUELO



Dentro de las actividades de formación continua del CSMIJ, se realizaron las jornadas el niño y el duelo, donde el aula hospitalaria estuvo representada por la Doctora Toñy Castillo, donde habló del niño delante de la enfermedad y muerte. Se exponen algunos momentos de la formación.

             


                                   

NUESTRA ESCRITORA SOFÍA NOS HABLA DEL JARDÍN DE LOS SUEÑOS

EL JARDÍN DE LOS SUEÑOS:

En esta historia, Toñy Castillo, nos llega al corazón, con magia, ilusión, alegría y una buena dosis de amistad.

El cuento, habla sobre un jardín en el que flores y árboles conviven armoniosamente, en el que hay una flor que destaca, la Margarita, la cual ayuda, quiere y escucha a todos, hasta el punto de arriesgar su felicidad para ayudar a sus amigos a sobrevivir.
Margarita, tiene el sueño de poder ser una niña de verdad para poder cuidar, como es debido de sus amigos, lo que veo como una metáfora de todas aquellas cosas que haríamos por la gente que queremos y las metas que todo el mundo quiere lograr en la vida.

Por otra parte, también nos habla del duelo entre la muerte y la vida, y el renacimiento de algo nuevo, temas muy complejos, pero a la vez pertinentes en la historia de nuestra protagonista Margarita, la cual es cortada del jardín, pero que al final vuelve a la vida cumpliendo su sueño.

En este cuento, Toñy Castillo, llega a la parte más inocente de nuestro corazón, y lo llena con amor y sueños, de una manera tan bonita y sencilla, que incluso nos hace pensar.

Una gran historia, para pequeños, pero también para grandes que tengan todavía una parte pequeña de su corazón que aun los transporte a sus años de niñez y inocencia.
Sin duda, un libro, que me ha llegado al corazón.


CUENTOS QUE PALÍAN, CURAN O CONSUELAN

Cuentos que palían, curan o consuelan: la terapia con cuentos como promoción de la salud. Por la Dra Toñy Castillo

“Cualquier sufrimiento puede ser tolerado si es convertido en relato.” Boris Cyrulnik.

“La finalidad de la lectura debe se que el lector sea capaz de leer su propio libro interior y descifrarlo” “Mientras la lectura sea para nosotros la iniciadora cuyas llaves mágicas nos abren en nuestro interior la puerta de estancias a las que hubiéramos sabido llegar solos, su papel en nuestra vida es saludable. Se convierte en peligrosa, por el contrario, cuando, en lugar de despertarnos a la vida personal del espíritu, la lectura tiende a suplantarla, cuando la verdad ya no se presenta como un ideal que no esté a nuestro alcance por el progreso intimo de nuestro pensamiento y el esfuerzo de nuestra voluntad, sino como algo material, abandonado entre hojas de los libros como un fruto madurado por otros y no tenemos más que molestarnos en tomarlo de los estantes de las bibliotecas para saborearlo a continuación pasivamente” Marcel Proust (2002).

Definiríamos promoción de la salud a todo proceso encaminado hacia la mejora de la calidad del bienestar y los niveles de control que inciden en el autocuidado. Ha de estar basada en acciones, actitudes educativas y preventivas en beneficio de la adquisición de hábitos saludables bajo la preocupación de dotar de elementos y estrategias a nivel personal social e institucional.

La educación en salud de niños y jóvenes ha de estar orientada a la adquisición de conocimientos, y habilidades que potencien buenas actitudes, desarrollando entornos de praxis que ayuden a la responsabilidad, adaptación y autonomía frente a la prevención y posibles enfermedades.

El niño durante su desarrollo, presenta una serie de necesidades que deben ir cubriéndose durante su infancia y adolescencia, ya que una situación de carencia de las mismas, puede dar lugar a una larga lista de problemáticas asociadas. Si bien al estar enfermos se proporciona servicios médicos especializados también deben tenerse en cuenta otros factores que inciden en reducir los efectos psicosociales que producidos por la patología y que actúan como agentes estresores con consecuencias sociales y psicológicas tanto para el niño como para sus padres. Citando a Calvo y Ortiz (2003) para reducir los efectos negativos debemos diseñar una intervención que englobe las dimensiones del niño sanitaria, psicológica y educativa y mantener un comportamiento que apoye al niño en su enfermedad. Citado por Negre, F. (2001).

Las diferentes patologías pueden conllevar en el niño estados de intranquilidad emocional. Chapman y Gravin (1993) definen el sufrimiento como “un estado cognitivo y afectivo, complejo y negativo, caracterizado por la sensación que experimenta la persona de encontrarse amenazada en su integridad, por el sentimiento de impotencia para hacer frente a esta amenaza y por el agotamiento de los recursos personales y psicosociales que le permitirían afrontarla” Bayés, (1998). Considera que, una persona padece cuando esta experimenta o teme que le acontezca un daño físico o psicosocial que valora como un peligro importante para su vida o integridad psicosocial y/u orgánica y, al mismo tiempo, cree que carece de recursos para hacer frente con éxito a esta amenaza. La esencia del sufrimiento Shaver (2002) puede ser destilada en tres categorías generales:
  • Abandono de sí mismo
  • Aislamiento
  • Pérdida de significado

Las intervenciones terapéuticas

Abandono de sí mismo

Escucha reflexiva, validación, presencia silenciosa, ayuda para crear un espacio de cuidado seguro y el afecto incondicional.

Aislamiento

 La comunicación de ayuda, compartir historias, énfasis en vivir el presente.

 Pérdida de significado

Revisión de la vida, reorientación del sentido de control y hacerle participar al enfermo en lo que él desee.

Para ayudar a disminuir el sufrimiento de una persona será preciso trabajar los siguientes objetivos:


Identificar

Síntomas, estados o situaciones –biológicos, cognitivos o cambiantes – que son valorados por el paciente como una amenaza importante, estableciendo su grado de priorización amenazadora desde su punto de vista.


Eliminar
Compensar
Atenuar

Los síntomas. Si no es posible conseguir su eliminación o paliación, será necesario tratar de suavizar la amenaza que representan para cada paciente, incrementando sus recursos y percepción de control sobre la situación, al facilitarle, por ejemplo en la medida de lo posible, una información, que sea, a la vez, veraz, clara y tranquilizadora.

Descubrir
Potenciar

Los propios recursos del niño enfermo, o proporcionarle nuevos, con el fin de disminuir eliminar o prevenir su sensación de indefensión e incrementar su percepción de control sobre la situación. Le será de mucha ayuda facilitarle el aprendizaje de habilidades de comunicación, técnicas de solución de problemas que le permitan en cada momento el mayor grado de decisión y autonomía posibles.


Incrementar

El grado de predictibilidad sobre la situación proporcionándole señales de seguridad.


Tratar

La depresión con medidas farmacológicas y/o psicológicas para modificarla o compensarla.


Procurar

Siempre que sea posible, eliminar o paliar el sufrimiento a través de aumentar su gama de satisfactores, proporcionando al enfermo un sentimiento de serenidad que le permita vivir el momento presente de la manera más completa.

Bayés R (2001)

ELEMENTOS A CONSIDERAR EN TRATAMIENTOS TERAPÉUTICOS:

Las respuestas a las situaciones de enfermedad en los niños generan abatimiento, trastornos del sueño -como los terrores nocturnos- y trastornos del apetito -que ocasionan con frecuencia hiperactividad e irritabilidad, entre otras (Prugh y Ocekardt, 1984). Bennet (1994) apunta que “los trastornos psicológicos de niños enfermos se deben, en parte, a sus pocas oportunidades de socialización, a la extrema dependencia de sus padres, al equipo de salud y a sus limitaciones físicas”. Para poder ayudarlos a entender su enfermedad, se les ha de proporcionar una información sincera, precisa y apropiada a su edad sobre lo que les está pasando. Balbás y Jaramillo (1998) apuestan que de esta manera los ayudamos a que la conciban y la asimilen mejor.

La necesidad de afecto: Todos y cada uno de nosotros, necesitamos sentirnos queridos, parte importante de un entorno, en situación de enfermedad esta búsqueda del hombre, se ve incrementada y la sensación de ser querido es un estímulo y a la vez, un apoyo para enfrentar situaciones difíciles, delante de problemas en general y en el caso que nos preocupa, de miedo a la no salud. Para Cassell (1982), “el alivio del sufrimiento y la curación de la enfermedad son las verdaderas obligaciones de la profesión sanitaria dedicada al cuidado del enfermo.”
El objetivo central es ayudar a revisar al paciente los modelos representacionales de sí mismo y de sus figuras de apego, los cuales rigen actualmente sus percepciones, predicciones y actos”. Citado por Vernengo (2005) “Respecto a las variables de función, la literatura existente destaca el rol que el soporte social ejerce en la satisfacción de necesidades básicas, como son un sentimiento de afiliación y de dependencia, apoyo afectivo e instrumental que elevan la autoestima y proporcionan directrices para mejorar las capacidades de resolución de problemas” Captan, (1974); Pearlin, Menaghan y Lieberman, (1981)
Atender las necesidades afectivas de los niños en la atención sanitaria es una de las claves del éxito de la misma medido en el bienestar de los niños y en su pleno desarrollo, para atenderlas los profesionales deben incorporar de forma activa y consciente algunas pautas de trabajo específicas.”Ello subraya el hecho de que los vínculos emocionales, base del desarrollo del menor, se construyen sobre la base de una confianza mutua, al igual que la relación médico paciente.

Si el niño tiene indicio alguno de que vive en una mentira, o al menos, en un secreto a voces, dicha certeza puede dañar los vínculos ya establecidos y dificultar enormemente los que pudiera establecer posteriormente” Horno.P (1999).
Responder con afecto y respeto, claridad y dignidad al contacto físico y al acompañamiento humano, como nos gustaría que otras personas lo hicieran con nosotros. Muchos de sus motivos de preocupación solo serán revelados a sus interlocutores si estos se muestran sensibles y atentos para comprender lo que subyace detrás de sus comentarios y en las dudas o temores no expresados. Astudillo, W (2002).

Se ha de tener en consideración como educadores: Que las personas delante de cualquier pérdida de estabilidad y evidentemente la falta de salud lo es, buscan apoyo de comprensión y este se hace necesario, para sentirse un poco más protegidos frente a sus miedos. “Actualmente, existe consenso sobre el hecho de que el estado de estrés que un sujeto muestra no puede predecirse adecuadamente a partir solamente de la intensidad de sus fuentes, sean estos acontecimientos vitales, tensiones vitales crónicas, disminución de los recursos personales del sujeto para afrontar problemas o las tres cosas” Marsella, (1984).Abraham Maslow (1982) planteó en su libro Motivation and Personality (Motivación y Personalidad) el concepto de la “Jerarquía de Necesidades”, en él nos señala una serie de prioridades que nos atañen a todos, él presenta una pirámide, con ella pretende decirnos que una vez conseguido las necesidades básicas, el hombre necesita sentirse comprendido y amado.


Fisiológicas

Estas necesidades constituyen la primera prioridad del ser humano y están relacionadas con la supervivencia del mismo.


Seguridad

Están relacionadas con su satisfacción y mantenimiento de un estado de orden y seguridad.


Sociales

Una vez satisfechas las necesidades anteriores (fisiológicas y de seguridad). La persona busca la relación social como medio de interrelación.


Reconocimiento

Estas mantienen una relación directa con el ser, con el “ego” y evidentemente con la autoestima de la persona.

Autosuperación

También conocidas como de autorrealización o autoactualización, que se convierten en el ideal para cada individuo, todas las personas necesitamos superarnos y sentir que lo hacemos.


El hombre promedio es un ser completo cuyas capacidades y facultades han sido inhibidas y obstaculizadas” Maslow y Lowry (1973). El trato digno a los pacientes pediátricos nos llevan a estudios realizados por Chochinov y otros (2002) que desarrollaron un “mapa terapéutico” para un amplio abanico de cuestiones fisiológicas, psicológicas, sociales y existenciales para abordar este tema. De estas percepciones se han extraído tres categorías básicas:

  • Preocupaciones relacionadas con la enfermedad.
  • Cuestiones que afectan la preservación de la dignidad desde el punto de vista de la persona.
  • Cuestiones que afectan a la preservación de la dignidad desde el punto de vista social.

La necesidad de empatía: Para conocer, comprender y reconocer, los sentimientos de las otras personas y las circunstancias que le rodean, en alguna ocasión, oímos hablar de ella como: “ el sentir lo que otras personas sienten “.Esto no es correcto y además reduciríamos el término a un proceso emocional - nadie puede sentir exactamente lo que siente otra persona, debido a que no es la otra persona- la empatía es ser consciente de las situaciones que nos plantean otros e intentar situarse en su lugar. Horno, P. (1999) “El niño es un ser, de por sí abierto y sensible a lo que ocurre en su medio, tanto más un niño enfermo. Las preguntas sobre su realidad se las hace siempre, que las formule a su entorno o se las calle para sí depende de cada caso, del miedo que tenga a hacer explícito algo de lo que nadie habla, la oportunidad, las circunstancias, los vínculos emocionales, en el caso de las enfermedades crónicas o terminales, además, hay un aspecto esencial, la enfermedad implica siempre la vivencia de un duelo: por lo que pudo haber sido y nunca fue, por lo que era y ya no es y por lo que querría ser y nunca será.

Pero en el caso de las enfermedades crónicas o terminales, vivir de un modo sano ese duelo es un factor clave para el desarrollo de la enfermedad, como en todas las enfermedades crónicas, y para ello el niño necesita poder expresarlo, hablar de ello. Todo lo que se le oculte pasará factura, tanto más si lo descubre por otros medios que no sean las personas en quienes confía.” No se puede tratar la enfermedad como algo que le ocurre al cuerpo. La persona sufre también por la vivencia de amenaza que le proporcionan su desamparo, su soledad y su dolor Cassell (1982).

La necesidad de conocimiento: En multitud de ocasiones el desconocimiento de lo que comporta las diferentes patologías provoca en los niños una situación de angustia y de impotencia delante de las mismas. “El desarrollo de una comunicación adecuada es el elemento clave para la detección de las necesidades del enfermo en fase terminal y orientar el trabajo que se realice para mantener su calidad de vida” Doyle (1987).

Delante de un proceso de enfermedad la información dada ha de ser clara, didáctica y entendedora, evitando los tecnicismos e intentando marcar las pautas claras del entorno necesario para el bienestar del paciente. Horno, P (1999) “Dentro de la relación profesional paciente, cuando el paciente es un niño se dan algunos aspectos que deberían tenerse en cuenta especialmente, incorporándose al hacer de los profesionales”.

En muchas ocasiones, los profesionales no sólo del ámbito sanitario, sino de todas las disciplinas, asumen ante los niños una posición de protección ante ellos, intentando evitarles todo el sufrimiento posible. El problema, surge cuando este sufrimiento es una evidencia que no podemos evitar, tanto más cuando necesitamos la implicación del niño para intervenir sobre las causas médicas de ese sufrimiento.

  • Proteger a los niños no debe significar mantenerles al margen, sino adaptarse a su condición y necesidades:
  • Adaptar el modo de comunicar la información al estadio evolutivo del niño no tiene por qué significar dar menos información, sino darla del modo adecuado.
  • La información en sí misma no hace daño al niño sino el modo e implicaciones que ésta tiene.

La enfermedad en el niño suele desencadenar episodios de introspección o respuestas apáticas, en ocasiones, no desea comunicarse e incluso, puede no tener ganas de jugar, en estos casos se han de estimular para que puedan expresar sus temores y facilitar un ambiente de seguridad afectiva que favorezca su salud anímica y repercuta sobre su estado general, por este motivo elementos de imaginación y creatividad están presentes en su entrono ya que se considera parte del mismo proceso de educación integral. las claves de intervención, ha de garantizar que el niño tenga herramientas en su entorno para poder afrontar la información que ha de asumir. Tomaremos como referencia la cuentoterapia un recurso que mediante textos puede ayudar al niño, joven e incluso al adulto a extrapolar sus inquietudes y a reconocer situaciones que le ayuden en su estado emocional.

La cuentoterapia intenta influir en el desarrollo y la personalidad mediante el uso de cuentos favoreciendo la interrelación entre el lector y la lectura sugerida (Marcel Proust). Hoy no se discute el valor educativo que los cuentos terapéuticos ejercen sobre los niños. Entendiendo como tal, los niveles de influencia sobre su bienestar emocional en proceso de sufrir enfermedad. Quizás, al hablar de esta disciplina deberíamos remontarnos a la necesidad de toda persona a sentirse considerado y formando parte de un espacio donde, la empatía y la comprensión se una a una actitud que comporte el reconocimiento de todas y cada una de las personas y sus diferencias. Aportando elementos que ayude a un abordaje en beneficio de nuestra salud psíquica. Señalando como efecto terapéutico el hecho de introducir a la persona en el reflejo de su propia historia y llegando a la identificación por sentirse parte de la misma.

Tradicionalmente, los cuentos han formado parte de nuestras vidas mediante ellos, la imaginación ha volado a lugares diferentes de nuestro “yo” y el mundo circundante, fortaleciendo nuestra creatividad y ayudando a crecer la personalidad, pero quizás, remarcaríamos el gran poder que estos tienen en la resolución de los propios conflictos.
Al escuchar una narración nos introducimos dentro de la historia y esta nos puede ayudar a conocer, reconocer y aceptar los sentimientos que ellas emergen, pudiendo ayudarnos mediante identificaciones al abordaje de situaciones difíciles y dolorosas de nuestra existencia.

Los cuentos y las narraciones adentran mediante textos sencillos introducen al lector en historias reales o imaginarias y es en ese instante donde un mundo de historias nacen delante del niño con la intencionalidad de potenciar y satisfacer su vida interna. Enriqueciendo aspectos psicológicos y emocionales, ofreciendo, un marco de inmersión donde la imaginación y la comprensión de situaciones expuestas, pueda ayudar a la aplicación de soluciones temporales, permanentes o al afrontamiento de sus temores. Proporcionándoles un entorno de seguridad que permita la comprensión de sentimientos, angustias y actitudes que manifiestan en silencios. Favoreciendo el acercamiento a sus emociones. Milton Erickson, médico y terapeuta utilizaba los cuentos didácticos en las sesiones que realizaba con sus pacientes, en ellos cargados de metáforas ingenio, intentaba modificar la, emociones y las conductas convencidas de que las personas tenían recursos para resolver las situaciones y que la tarea del terapeuta era apoyar la puesta en marcha de estos recursos.

La intencionalidad de utilizar literatura terapéutica es conseguir cambios positivos en el lector, ya que pueden incidir en el crecimiento personal, estimulando el sentido crítico, los valores, inquietudes y conflictos. (Burder, 2004): El cuento para ser terapéutico ha de aportar un final feliz o positivo, implica un mañana, una esperanza, un futuro, una idea de proyecto a concretar. Ya que es la oportunidad de recuperar y recuperarse de una situación traumática en beneficio de la persona. Hemos de pensar que la residencia (al hablar de este término nos referimos al conjunto de habilidades, adaptabilidad y búsqueda de recursos para la construcción de conductas positivas) se enmarca dentro de un proceso constructivo y dinámico que permite sobreponerse a las adversidades, Melillo y Ojeda (2001) “La resiliencia se produce en función de procesos sociales e intrapsíquicos. No se nace resiliente ni se adquiere “naturalmente” en el desarrollo depende de ciertas cualidades del proceso interactivo del sujeto con otros seres humanos”. Pilares que se fundamenta:

  • Introspección: desde el conocimiento de uno mismo a preguntas
  • Autoconocimiento
  • Iniciativa delante de situaciones concretas
  • Separación de “yo” y los problemas que nos envuelven
  • Capacidad de comunicación con los demás
  • Creatividad a partir de situación que nos preocupa....

Los cuentos desean producir en efecto, reacción en los niños, entre ellos según Camps A. y Marín, J (1997) señalaría los siguientes:

  • Dotar de significado las respuestas ante la vida
  • Encanto, placer, distracción, entretenimiento, diversión
  • Hábitos de atención
  • Construcción de opinión crítica
  • Observación de realidades

En ocasiones la cuentoterapia plantea situaciones que adentran al lector en su propia historia y en las dificultades del vivir. Así como los personajes se enfrentan a los problemas y va superando aquellos obstáculos, estos relatos pueden ayudar al lector a la superación de de situaciones ya que tienen un gran valor didáctico y llegando a convertirse en terapéuticos. Caballo y Buela-Casal (1991) se trata del “empleo de materiales escritos (manuales de autoayuda) para ayudar a los pacientes a modificar su conducta, sus pensamientos o sus sentimientos” Mediante la lectura la persona puede (Gold, 2008):

  • Llegar a la Identificación con el personaje y los hechos de la historia.
  • Implicación emocional propiciando la liberación de emociones.
  • Auto-reconocimiento. Por la Identificación de las posibles soluciones a sus problemas.

Los cuentos con finalidades terapéuticas: se puede incidir en las motivaciones y en los cambios de actitudes desarrollando el conocimiento en mejora del autoconcepto. Según la opinión de la Dra. Vivian Ravelo, (1994) especialista de psiquiatría infantil: “Lograr cambios en la comunicación con los demás, la expresión adecuada de sentimientos positivos y negativos, mejorar la estima y seguridad de sí mismo, ampliar el modelo que tiene del mundo y encontrar alternativas a la solución de los problemas, son los objetivos perseguidos por las narraciones con finalidad terapéutica y a la vez potenciando la empatía con personas que se encuentran en una situación parecida, a la vez que nos puede enseñar el camino para afrontar o solucionar los problemas mediante mecanismos o diseño de estrategias facilitadoras”.
En salud se llevan décadas trabajando la cuentorerápia entendiendo que la cuentoterapia es una modalidad de la biblioterapia, siendo una intervención estandarizada.
Bulechk G MªClasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC) (2009). Elsevier Health Sciences.2009. Pag. 194 nos define el concepto la biblioterápia (COD. NIC 4680) como:

  • Utilización terapéutica de la literatura para potenciar la expresión de sentimientos y la resolución activa de problemas, afrontamiento o perspicacia.
  • Identificar las necesidades emocionales, cognitivas, de desarrollo y situacionales del paciente.
  • Determinar la capacidad del paciente de leer de forma independiente.
  • Establecer los objetivos de la terapia (p-. ej. cambio emocional, desarrollo de personalidad, aprender nuevos valores y actitudes).
  • Seleccionar los libros que reflejen la situación o sentimientos experimentados por el paciente.
  • Consultar con un bibliotecario experto en la búsqueda de libros
  • Consultar fuentes para recomendar literatura para la terapia.
  • Realizar las selecciones adecuadas al nivel de lectura.
  • Seleccionar historias, poemas, ensayos, artículos, libros de autoayuda o novelas que reflejen la situación o sentimientos que está experimentando el paciente.
  • Leer en voz alta, si es necesario o factible.
  • Utilizar fotos e ilustraciones.
  • Fomentar la lectura y relectura.
  • Ayudar al paciente a identificarse con los personajes y el contenido emocional de la lectura.
  • Examinar y hablar sobre los sentimientos expresados por los personajes
  • Ayudar al paciente a reconocer cómo la situación en la literatura puede ayudarle a hacer los cambios deseados.
  • Seguir las sesiones de lectura con sesiones de juegos o trabajos de modelación de roles, ya sea de forma individual o en grupos de terapia.
  • Evaluar la consecución de objetivos.




EL PARLAMENTO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE OYE LA VOZ DE LOS NIÑOS Y JÓVENES ENFERMOS.

 



La Dra Toñy Castillo Directora del Aula Hospitalaria Dr. Antoni Cambrodí del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida. Participó en la Sede del Parlatino. 

Parlamento latinoamericano y del Caribe en calidad de Experta Investigadora Europea. Su ponencia: El duelo ante las adversidades del vivir y morir. Niño y enfermedad.

El IV Congreso Internacional Pedagogía Hospitalaria: Innovación Educativa, Políticas y Formación de Profesionales se realizo el 18 y 19 de mayo en la Sede Permanente del PARLATINO en Panamá con la participación de expertos en el tema y académicos.

El evento se efectuo con la organización de la Red Latinoamericana y el Caribe por el Derecho a la Educación de Niños, Niñas y Jóvenes Hospitalizados o en Tratamientos (REDLACEH).

En el acto inaugural participaron, el diputado Elías Castillo, presidente del PARLATINO; el diputado Rolando González Patricio, secretario de Comisiones; la presidenta de REDLACEH, Sylvia Riquelme Acuña: la viceministra Académica de Educación de Panamá, Lurys Cárdenas; mientras que le correspondió a la Dra. Cecilia Barbieri, especialista senior de Educación de la Oficina Regional de la UNESCO en América Latina y el Caribe dictar la conferencia magistral sobre la Educación 2030.

En el evento internacional que se realizo hasta el sábado 18 de mayo, se abordan temas como Pedagogía hospitalaria: sustentabilidad como modalidad educativa; educación y salud, prevención desde la pedagogia hospitalaria; prácticas pedagógicas sistematizadas en América Latina y el Caribe; entre otros.


Momento de la intervención de la Dra. Toñy Castillo, directora de l'Aula Hospitalária Antoni Cambrodí del Hospital Univesitari Arnau de Vilanova de LLeida, compartiendo mesa de expertos en pedagogia hospitalária europea.

A su lado, la Dra Verónica Violant, gran experta internacional directora del postgrado de Pedagogía Hospitalaria en Neonatalogia y Pediatría de la Universidad de Barcelona.