lunes, 24 de enero de 2022

QUE SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS. Castañada y literatura



La muerte es un hecho natural. Al nacer empieza la cuenta del final de nuestra vida. Muchos poetas nos han hablado de ella, pero a mi me gustaría recordar especialmente a Gustavo Adolfo Bécquer:









......................................................
¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos! 
......................................................
Del último asilo, 
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.
................................................................
No sé; pero hay algo 
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.

y a Don Jorge Manrique:
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte 
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
…………..…………………………..
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.
…………………………………………………..
que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
su memoria.


Estos poetas nos explican de manera muy lucidamente que es la muerte y que significa des del punto de vista personal, afectivo y como la muerte de un ser querido afecta a las personas que le rodean. Una sociedad que el tema de la muerte ha devenido el nuevo tabú, desplazando al que se tenía sobre la sexualidad. De la misma forma que estaba prohibido tocar el tema de la sexualidad, tampoco se puede hablar de la muerte. Se puede hablar de la muerte de forma muy colateral y "de puntillas". Damos la espalda a la enfermedad, la vejez y la muerte.
Desde siempre y en todas las culturas y religiones, la muerte ha estado rodeada de rituales, que ayudaban a conllevar el duelo por la pérdida de un ser amado. Actualmente, en un amplio grupo de nuestra sociedad, hemos entrado en una conducta social de negación, totalmente aséptica, esterilizada.


En España se dieron diferentes rituales. Tales como: poner un plato de sal con unas tijeras encima de la barriga del cadáver para evitar que se hinchase; los cadáveres salían de la iglesia con los pies por delante, salvo los sacerdotes que salían con la cabeza por delante; grupos de mujeres llamadas "plañideras" contratadas para llorar durante el velatorio y entierro; las mujeres eran las encargadas de lavar el cadáver y vestirle; las campanas de las iglesias tocaban los repiques de "toque de agonía", "toque de muerte"; invitaciones al velatorio y entierro mediante "esquelas"; en algunos lugares solo los hombres asistían al entierro y las mujeres permanecían en casa, los sepelios estaban muy pautados según el status social del muerto; se solía visitar con frecuencia las primeras semanas a la familia del fallecido; se vestía de luto riguroso durante un periodo determinado de tiempo.

Antes se velaba al muerto en casa. Se hacían velatorios donde se comía , se lloraba y se explicaban anécdotas del muerto. El ir vestido de luto permitía que cuando se le preguntara se pudiera hablar sobre las circunstancias de la muerte y el hablar era una forma de elaborar. Si bien tampoco voy a defender tradiciones como las descritas en la película: La niña de luto (Manuel Summers 1964). Es una comedia española del género negro que se desarrolla en un pueblecito de la provincia de Hueva que parece que se basa en un hecho real. Una joven casadera de los años 60 lleva luto 6 meses por la muerte de su abuela. Cuando acaba el luto y ya puede relacionarse con el novio (pasear, ir al cine, a la iglesia , a bailar) se muere el otro abuela y vuelve a estar de luto. El novio desesperado propone a la chica huir a Huelva y casarse, pero entonces se mure el padre y la vida vuelve a detenerse. Termina que el novio se va y se rompe definitivamente el noviazgo.

Actualmente todo esto ha desaparecido. Los ritos funerarios se hacen fuera del hogar, en tanatorios especializados. Las mujeres de la familia no lavan y arreglan el cadáver, lo hacen funcionario especializados (tanatopraxicos o tanatoesteitcos). No se hacen los velatorios en casa sino en lugares muy asépticos donde se vela al muerte dentro de un determinado horario. Persisten los ritos religiosos, pero también de tipo laico, donde se hace la despedida según la religión o deseos del muerto y su familia. Persisten los entierros tradicionales según la religión, aunque también se observa una tendencia a usar el crematorio en lugar del entierro tradicional. Y otro uso muy extendido es de tirar las cenizas en lugares que pudieron tener una especial connotación afectiva. Pero como los entierros son caros, algunas personas dejan su cadáver para la ciencia. lo que ha producido que haya "un superávit de cadáveres" en las facultades de medicina del país. Quizás actualmente ahora es todo muy aséptico, más igualitario, pero también mucho más frio, que dificulta poder elaborar correctamente el duelo.
Ciertamente lo natural es que los hijos entierren a los padres, pero no necesariamente suele ser así. Las muertes de personas jóvenes o de niños son muy traumáticas y causan un gran impacto en la pareja de los padres. Podríamos afirmar que realmente la muerte de un hijo es un hecho que no puede ser elaborado por un padre o por una madre. Es como un corte en su historia que difícilmente se puede recomponer, especialmente si esta muerte ha sido traumática.

No es lo mismo morir después de una larga enfermedad que de manera repentina, inesperada. En el primer caso, uno puede irse adaptando a la idea de que va a perder al ser amado y que en última instancia, cuando finalmente llega la muerte, se puede vivir como una liberación: "finalmente pueda dejar de sufrir y descansa en paz". Pero en el segundo caso no hay tiempo mental de adaptase a la muerte. No se cree lo que ha pasado, es como una situación de irrealidad, a la que cuesta adaptarse. Lo mismo ocurre cuando la muerte deviene por una catástrofe o un atentado. El no poder ver el cadáver de la persona querida el trauma es mucho mayor. El tema de las personas que desaparecen y la familia no sabe si están vivas o muertas o que tienen la seguridad de que están muertas (asesinadas como el caso de Marta del Castillo o el padre José Bretón que mato a sus dos hijos Ruth y José y otros muchos conocidos por la prensa). Por ello es importante poder estar durante el proceso de agonía, cogiéndole de la mano, hablando de cosas que le gustaban durante la vida, y hasta poder cantarle canciones. Es darnos la posibilidad a nosotros y al moribundo de "una buena muerte". Es como decirle y decirnos: "No estás solo te ayudamos a hacer el traspaso y eso nos ayuda también a nosotros a consolarnos".

Me gustaría recomendarla lectura de los libros de Elisabeth Kübler-Ross. Kübler-Ross es una de las personas que más ha trabajado en los acompañamientos del buen morir a las personas moribundas y a la implementación de los cuidados paliativos. Porque la muerte es un hecho natural que convive con la vida. De lo que realmente tenemos miedo no es a morir sino a sufrir y estar solos en el transito. Kübler-Ross nos enseño que frente a la muerte las personas pasan por diferentes etapas: negación (esto no me puede estar pasando a mi), ira (por qué a mí no es justo), negociación (entiendo que voy a morir, pero si pudiera vivir un poco mas), depresión (voy a morir para que ver a nadie) y por ultimo aceptación (no puedo luchar contra esta realidad, por lo que debo prepararme para esto). Las persones que estén atravesando estas etapas no deben forzar el proceso. El proceso de duelo es altamente personal y no debe ser acelerado, ni alargado, por motivos de opinión de un individuo. Uno debe ser meramente consciente de que las etapas van a ser dejadas atrás y que el estado final de aceptación va a llegar.
Küble-Ross impulso que los enfermos terminales y moribundos pudieran recibir curas paliativas. Actualmente, al menos en la sanidad pública y privada de España, los moribundos y enfermos terminales, tienen la posibilidad de recibir curas paliativas para morir dignamente. Para ello, es importante que los médicos tengan en cuenta que llegado a un punto de la enfermedad, de no retorno, eviten aplicar intervenciones que prolonguen la agonía de manera innecesaria.

El que las maquinas ( que llegados a este punto no tienen ninguna utilidad para la prolongación de la vida) impidan el contacto directo con los familiares. Como el caso de que cuando las personas ancianas terminales o no, ingresan a urgencias deberían poder estar acompañadas por un familiar. Esto evitaría incrementar innecesariamente su angustia y su desubicación, y por ende complicaciones innecesarias de la enfermedad por la que fueron ingresados. Y muchas veces evitar ingresos y que puedan morir dignamente en su casa, en su cama, junto a los suyos. Aplicar curas paliativas no tiene nada que ver con la eutanasia ni en promover la muerte. Tiene que ver con permitir que el proceso natural de la enfermedad y la muerte se desarrollen sin la interferencia medica empecinados en pruebas o aplicaciones de técnicas curativas que lejos de mejorar el bienestar del paciente, le producen un dolor innecesario. Podríamos definir los cuidados paliativos como atender al paciente más allá de la propia enfermedad que padece, humanizando los procesos médicos, ayudándole a una buena muerte.

Que solos se quedan los muerto. El 1 de noviembre se iba al cementerio a llevar flores y arreglar las tumbas y también se comían castañas y boniatos. Ahora parece que nos hemos olvidado definitivamente de ellos. Aunque se sigue llevando flores a los cementerios y comiendo castañeras y panellets, la tendencia, cada vez más extendida, es que el 30 de octubre la gente se disfrazan de brujos, zombis y llenan sus casas de calabazas. Celebran el Halloween. El Halloween es de origen celta y es muy popular en los países anglosajones, especialmente en Estados Unidos. Se le conoce como la noche de: las brujas, los muertos o víspera de difuntos. Los celtas creían que la línea que unía el mundo de los espíritus en esa fecha se abría. De este modo los espíritus buenos eran invitados por los antepasados familiares son homenajeados por los familiares vivos. Para ahuyentar a los espíritus malignos se usaban mascaras y disfraces que evitaran que estos espíritus les hicieran daño.

Como decía, la muerte es un devenir natural del ser humano, para el que nunca estamos preparados. Que realmente morimos cuando ya nadie nos recuerde y seamos polvo del polvo, pero como dice Manrique: que aunque la vida perdió, dexónos harto consuelo su memoria.

Dra. Carme Tello i Casany
Psicóloga Clínica

DUELO Y VIDA



El próximo 28 de octubre se celebrará al Caixaforum de Lleida la jornada Pedagogía de la muerte y el luto en el ámbito infantil y juvenil, una actividad dirigida especialmente a profesionales que trabajan en sectores como el educativo, el sòcio-sanitario o incluso el ocio.

La actividad, que es gratuita, ha obtenido el reconocimiento de interés sanitario del Departamento de Salud y el certificado de interés para los servicios sociales que otorga el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias.

Enlace video:

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Esta jornada ofrecerá a las personas asistentes una mirada innovadora sobre como abordar durante la infancia y con la juventud un tema tan importante y recurrente como es la muerte. Las ponencias que componen el programa de la jornada posarán la atención en como hablar con a los pacientes, alumnos o usuarios más jóvenes de la muerte y de las pérdidas vitales. Se centrarán también en su didáctica al tiempo que se ofrecerá contenido práctico que se pueda aplicar en cualquier espacio relacionado con el ámbito infantil y juvenil y porque finalmente revierta en su bienestar y en su educación emocional como futuras persones adultas y profesionales.

Las personas expertas que participarán son la Dra. Toñy Castillo, pedagoga responsable Aula Hospitalaria del Hospital Arnau de Vilanova; Xusa Serra, enfermera referente de duelo del Hospital Universitario General de Cataluña; Àngels Miret, maestra y psicopedagoga especialista en duelo infantil. Los profesores Joan Planes y Nuria Fontàs, explicarán su experiencia en primera persona. La jornada se cerrará por la tarde con un taller práctico que permitirá a los asistentes conectar con su niño o su niña interior y así sentir la experiencia de la pérdida desde una mirada infantil.
La actividad ha obtenido el reconocimiento de interés sanitario del Departamento de Salud y el certificado de interés para los servicios sociales que otorga el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias. La jornada es gratuita y cuenta con la colaboración de la Diputación de Lleida y los Ayuntamientos de Lleida y Tàrrega.

Desde hace unos años hay cada vez una mayor sensibilidad a tener cura de la educación emocional en general y en particular sobre la muerte y el luto. Sin embargo, moles profesionales refieren no contar con los conocimientos o la formación necesaria para hacerlo. "Existe un verdadero vacío en nuestra sociedad a la hora de habla y gestionar el tema de la muerte y el luto y todavía nos encontramos con más problemas y desconocimiento cuando se trata de hacerlo con niños y niñas, esté en casa, a la escuela e incluso en los hospitales, a la hora de comunicar una muerte o una dolencia grave. La sociedad y sobretodo los profesionales nos piden herramientas y recursos; necesitamos dotarnos de habilidades y compartir experiencias para poder trabajar el tema de la muerte y el luto con niños y jóvenes" explica Nuria Otero, presidenta del Servicio de apoyo al duelo de Poniente y maestra de Educación Primaria.

Los beneficios que tiene introducir el tema de la muerte en los recorridos curriculares es una asignatura pendiente de nuestro sistema educativo, a pesar de que se van tirando pasas en este sentido. Por otro lado, hay una necesidad de poder hablar y gestionar las situaciones de luto cuando se da la muerte de una persona estimada en el contexto del niño o el joven. Montse Robles, enfermera y responsable asistencial del Servicio de apoyo al luto de Poniente explica que "los niños y las niñas necesitan poder hablar de la muerte mucho antes incluso que la conozcan de cerca, puesto que tienen dudas, inquietudes que hay que resolver para no generar miedos y evitar que el tema se convierta en un tabú que hace daño... y por otro lado, está constatado que si dejamos que los niños y jóvenes participen en los rituales de final de vida y los funerales, si los invitamos a compartir emociones y a expresarlas... si lo hacemos así, el luto acostumbra a hacerse de una manera más adaptativa y saludable y esto es algo que aprenderán y los servirá también para el futuro".




JORNADA "EL DUELO ANTE LAS ADVERSIDADES DEL VIVIR Y MORIR".

 


El CaixaForum Lleida acogió una jornadas organizadas por "El servei de soport al dol de ponent " (servicio de apoyo al duelo de poniente) el sobre el tratamiento que se le da al tema de la muerte y el duelo en la población en niños y jovenes. Fueron inauguradas por las personalidades de diversas instituciones: Diputación. Sra Elena Marti, Sr. Paco Cerdá Teniente Alcalde de Lleida, Sr. Framcesc Blanc Jefe de Programas y Servicios Educativos Departament d'Ensenyament de Lleida. Un acto magníficamente conducido por la periodista Lorena Metaute.

Bajo los objetivos de:

-Adquirir herramientas y habilidades para poder hablar de la muerte y el luto desde una vertiente pedagógica con el alumnado o usuarios en edad infantil o juvenil.

-Aprender a desarrollar y poner en marcha protocolos de actuación en los centros o en las organizaciones cuando se dan situaciones de luto.

-Revisar los estilos de afrontamiento que basura sobre la muerte y hacer una mirada interna a nuestra propia experiencia personal sobre la muerte.

-Observar como el niño va adquiriendo el conocimiento sobre la muerte a medida que hace el proceso madurativo y como evolucionan también las necesidades de los niño o la niña en luto según la edad y su madurez.

Las ponencias de la jornada, dirigidas a personas interesadas en:
  • Acompañamiento en el luto.
  • Trabajo social, Educación social.
  • Integración social.
  • Educación infantil, primaria y secundaria. Pedagogía.
  • Enfermería y medicina pediátrica.
  • Psicología.
  • Monitores/se de ocio.
  • Técnicos/ques de juventud. pusieron el foco en cómo hablar con los pacientes, alumnos y los usuarios más jóvenes sobre el tema de la muerte y la pérdida.


Un total de 225 personas asistieron a estas jornadas que pueden clasificarse de

necesarias las cuales han sido valoraras de manera positiva por las personas asistentes. Jornadas moderadas.

La Dra Toñy Castillo y la Sra Xusa Serra gran especialista pusieron el énfasis en la necesidad de hablar, comunicar y trabajar las emociones.
La doctora Toñy Castillo habló sobre la pedagogía de la muerte y el duelo en el ámbito infantil y juvenil de la importancia de dar información a los niños y niñas que pasan por pérdidas de salud e incluso en momentos que se les aproximan la muerte. Acompañar explicando con las palabras que le hagan entender.


La naturaleza nos enseña que nada es por siempre jamás, que hay un ciclo y que tenemos un tiempo. No todo el tiempo..." Ya tenemos aquí la Xusa Serra explicando la necesidad de abrirnos a hablar de la muerte para introducir porque ofrece los talleres Ahora sí que sé, porque niños y niñas reflexionen sobre la muerte y el luto al aula.

Las conferencias, desde un punto de vista didáctico, han ofrecido también material práctico aplicable a cualquier entorno en el que participen niños y jóvenes, en los que estas enseñanzas reviertan en enriquecer su educación global.


Sra Nuria Fontàs Rigau Maestra y Àngels Miret, Maestra jubilada y psicopedagoga

  

Cuanto más se aprende es con la experiencia, posando en práctica aquello que de la teoría conocemos por eso a la jornada Pedagogía de la muerte y el luto hemos querido invitar personas que hablen en primera persona. Os presentamos la Nuria Fontàs Rigau. Es Maestra de Educación Infantil y estudiante del Máster de IPIR. Explicó el proyecto de la vida y la muerte" que lleva a cabo con los niños de educación infantil (P3-P5) a la Escuela Rural de l'Estany.

La Sra. Àngels Miret nos hizo un repaso de la manera que los niños viven el duelo.

Montse Robles nos guió en una meditación para conectar con nuestra niña o niño interior.
Unas jornadas donde la necesidad de sentirnos parte de la vida es una necesidad para comprender sus ciclos.

Presentación:




DUELO: TODOS SOMOS ÁNGELES



Meses antes, Lucía, su madre, estaba ilusionada ante la llegada de su nuevo hijo. Preparaba su habitación y decoraba las paredes con lunas y estrellas en medio de un arco iris de múltiples colores.

Contaba horas y contaba días, contaba... como cualquier madre los latidos de su vientre, y él se hacía niño bajo su piel.

Lucía contaba horas y contaba días... mientras sus manos se convertían en ternura y a modo de besos, su hijo se hacía persona ya antes de nacer.

Un 5 de agosto, al ocultarse el Sol, la criatura deseó conocer a quien durante meses le había dado la vida... Pero, al llegar a este mundo de universos diferentes, un silencio inundó la sala, el pequeño no lloraba y su respiración apenas se podía oír.

Lucía miró a su hijo, con angustia y entre rabia y dolor esperaba, junto al médico, una señal que les indicara que el pequeño les contestaba...

Por respuesta, sólo obtuvo un manantial de caricias a través de su mirada.

El silencio era inmenso en la sala, nadie hablaba. No, no era un niño como todos los que Pau, el médico, había ayudado a nacer. El pequeño Naim vivía, pero vivía a un ritmo diferente.
Los testigos del evento pronto se darían cuenta que tenían ante si a uno de esos Angeles, que llegan por un tiempo a la Tierra para dar luz e iluminar nuestros días.

Lucía llamó a su hijo Naim, que significa poseedor de belleza, y fue creciendo a golpes de buscadores de sonrisas. Allí, donde los hospitales se hacen casas para los niños y las madres aprenden, entre sueros, a cantar nanas.

¡Benditas madres que aprenden a ser enfermeras entre cambios de pañales y canciones de cuna!

El pequeño Naim cuando sonreía, un azul intenso iluminaba la habitación. Su sonrisa... única, clara, luminosa.

El pequeño Naím, incluso al enfadarse, su rostro era amable, era especial, muy especial y cuando lo hacía... Era capaz de pronunciar un manantial de frases en silencio con los ojos brillantes. Sus ojos eran capaces de expresar sentimientos, deseos, y sobretodo agradecimiento por horas y horas de cuidados, de mimos entre sábanas cada día cambiadas, entre goteros... Y entre los cuidados de su madre, que aprendió a cantar nanas curando las heridas producidas por cada abrazo en silencio.

Con el paso de los meses, él acrecentaba su sonrisa, clara, hermosa que unía a su mirada para hablarle a su madre. Su alegría la demostraba sonriendo, con esa ternura solo comparable a las flores al saludar a la tarde.

Pero Naím... seguía creciendo en habitaciones con ventanas que no se abren y su cuerpo era cuidado entre batas blancas que ocultan grandezas de corazones y el conocimiento del sabio; mientras, su corazón crecía feliz a golpes de besos. Lucia le cantaba... y él rodeándola con sus brazos le decía con su mirada: Me gusta, mami.

Mientras su cuerpo se balanceaba al son de la cálida voz que le acunaba. Para ella cada amanecer era un brote de esperanza a la espera de oírle un día pronunciar: Mamá.

Recuerdo su paso por hospitales y su caminar silencioso, sus juegos entre sueros de vida, sus balanceos entre música y besos de sus hermanos.

Mientras Lucía soñaba con paseos de la mano y sumas en su pupitre, Naim crecía hacia el cielo, para una noche ser una de esas miles de estrellas que nos alumbran cuando el Sol nace.

Anoche observé a Lucía, estaba durmiendo, sus brazos abrazaban el aire y su cara se iluminó de alegría...

Sus brazos rodeaban a su hijo y un ángel sonriendo le decía:

"Mamá, te quiero".

Cada noche me visto con una capa de luz blanca, que unida a mi figura de dama acompañante, pretendo iluminar a cuantas inquietudes se asoman por ventanas de edificios, pidiendo a la oscuridad un nuevo amanecer lleno de esperanza.

Anoche observé a Lucía, estaba durmiendo, sus brazos abrazaban el aire y su cara se iluminaba de alegría...

Hace mucho tiempo, me adentré en la habitación de un hospital un día 5 de agosto. Al ocultarse el Sol, un pequeño niño terminaba de nacer.

Me llamó la atención que al mirarme no respondió a mi sonrisa. Yo insistí e insistí, pero en vez de sonreírme, levantó sus brazos para rodearme con ellos. No conocía su nombre, pero desde ese instante fue bautizado como el Niño de las Caricias.

Cuento en linea: 


Y el vídeo:



Notas de prensa:




  




                             


                                            








CUENTOS QUE CURAN, ALIVIAN O CONSUELAN. Colección cuentos de la luna.

DUELO: EL JARDÍN DE LOS SUEÑOS T. CASTILLO



Hola, soy la Luna y en mis viajes por las estrellas me quedé a vivir cerca de un planeta llamado Tierra, sostenida en el cielo, me mantengo lo suficiente próxima y lo suficientemente lejos, como para poder observar el ir y venir de sus habitantes, y así, de esta manera, alumbrar en la noche caminos, aceras y anhelos. 

La noche pasada me quedé en un jardín cerca de una casa y desde sus ventanas observaba flores que se levantaban muy pronto para hacer más bonito este mundo. 

Callad, callad, se oye esta historia… 

En un bonito jardín de colores diversos, una flor de miles de pétalos blancos, era el alma del lugar. Su corazón, de amarillo intenso, daba alegría a cuantos se le acercaban. 

Cada amanecer mi amiga flor se bañaba entre gotas de rocío y así, retenía el agua por si alguien pudiera necesitarla. 

Contenta, jugaba sin parar con las flores más pequeñas y con aquellas que el paso del tiempo las había hecho madurar. Su risa contagiosa siempre estaba dispuesta a animar a cuantos, después de vientos o tormentas, miraban con preocupación cómo sus hojas más débiles, quedaban heridas por huracanes cotidianos. 

Margarita, que así la llamaban, se levantaba dispuesta a ayudar a las florecillas, hierbas… arbustos y pequeñas ramas que crecían en el jardín abandonado de una pequeña casa, medio destruida, a las afueras del pueblo. 

-¡Buenos días Lirio! 

-Hola Margarita… ¡Qué guapa estás hoy! – dijo Lirio-. 

-¿Pero es que no ves el día tan bonito que hace…? Mira las nubes, están serenas y si me apuras… allí… a lo lejos… hay otra escondida que nos traerá un poquito de agua y eso es muy bueno Lirio, porque hay algunas de nosotras que necesitamos bañar nuestras raíces. 

-Tienes razón, yo estoy sedienta, necesito beber porque hace unos días algunas de mis hojas se cayeron. 

En ese momento, Margarita acercándose a su amiga le ofreció pequeñas gotas de rocío que conservaba entre sus pétalos y Lirio bebió. 

-¿Deseas que te traiga un vasito de agua del riachuelo…? 

Con una sonrisa Lirio dio las gracias a su amiga y pudo ver como su color blanco se volvía intenso recobrando las fuerzas. 

-No gracias ya estoy mucho mejor -respondió- acostumbrada a ser cuidada por su amiga que en cuanto veía que alguien necesitaba agua le ofrecía la más fresca. 

– Hola Margarita – le saludó la Rosa – 

– ¿De dónde vienes tan rápida? 

– De darle un poquito de agua a Lirio. ¿Tú quieres agua…? Aún faltan unas horas para que la señora lluvia nos refresque. 

– Gracias, pero estoy bien, además estoy muy contenta. 

– ¿Por qué estás contenta…? 

– Porque me ha salido una nueva espina y cuando llegue el gato que siempre me araña, la verá, se asustará y se marchará sin hacerme daño. 

-Me alegro mucho Rosa, esta es una buena noticia. Bueno, voy a dar una vuelta por el jardín, hoy el riachuelo lleva agua y deseo preguntar a todas las flores si alguna necesita un poquito. 

-¿Por qué nos cuidas tanto…? 

-Porque nadie sabe que estamos aquí y no nos riegan, ¿sabes?.. Me gustaría ser una niña para tener una regadera y bañaros a diario. 

-Gracias – añadió- habituada a que su amiga la hiciera sonreír en tardes de tristeza, cuando se le caía algún pétalo, u observaba como alguna otra rosa, por falta de agua o porque se hacía mayor, se dormía entre los matojos. 

Pero ocurrió que la casa fue vendida y con ella el jardín. Una mañana al levantarse, unos hombres con monos azules estaban sacando ladrillos de las paredes, Margarita se puso muy nerviosa y fue a avisar a todas las plantas del jardín lo que había visto y oído, así pues dijo: 

-Venid todos y todas. ¡Venid…! 

Al momento todos se sentaron junto a ella, no entendían el desespero y la urgencia de la reunión. 

Amigos y amigas, esos hombres vestidos de azul, comentaban que van a tirar la casa y a limpiar este jardín porque en este sitio tan bonito irá la nueva escuela para los niños del pueblo. 

-¿Y qué haremos ahora…? -Dijo un pequeño arbusto casi llorando-. 

-No os preocupéis…Todas las plantas, flores… arbustos… nos marcharemos por un tiempo al jardín de don Claudio, nos quedaremos sin hacer ruido, escondidos, hasta que construyan el jardín de la escuela. 

-¿Crees Margarita que dejarán un espacio para el jardín? 

-¡Claro! Las flores y las plantas son necesarias… 

-¡Coc… Coc! se ahogaba doña Azucena… ¡Hay hija que disgusto! 

Margarita tomó su vaso, fue al riachuelo y dio de beber a la anciana flor. 

A la mañana siguiente, fueron marchándose al jardín vecino pero Margarita… siempre ayudando a cuantos recogían sus raíces, sus hojas, sus tallos, se quedó la última. 

Los árboles estaban en silencio, mirando como la flor acababa de colocarse los pétalos. Cuando… un hombre de vestido azul, la vio tan bonita, tan brillante que decidió cortarla y ponerla en el mismo vaso que nuestra amiga siempre tenía junto a ella para dar agua a sus amigos, quiso correr, pero no pudo y quedó atrapada. 

Se sentía débil… un poquito más débil cada día. El hombre la ponía en la ventana, en el comedor, e incluso, en la terraza, pero el paso de los días le hacía sentir como sus fuerzas mermaban, ella a pesar de todo, se sostenía erguida, pero su brillo se apagaba entre sus hojas. 

Una tarde vino a visitar al hombre de azul, Alfredo, un amigo suyo y al ver a Margarita añadió: 

-¿Sabes?, no debiste cortar esta flor para ponerla en agua, se ve muy triste, le faltan sus raíces y los pétalos pierden su color. 

-Lo sé, no debí hacerlo, creí que daría luz a mi habitación, pero todo lo contrario, se está mustiando. 

– ¿Puedo llevármela a mi casa? Yo sé hablar con las flores, y dicen de mí que soy mago y hago realidades sueños, por favor amigo, ¿puedo llevarme tu Margarita en mi chistera? yo la cuidaré… 

-Sí, ¡cuídala! Por favor. 

Alfredo, el mago se llevó la Margarita y la colocó en su chistera para que descansara. 

– ¿Por qué te encuentras tan abatida? -Le preguntó-. 

Sorprendida de que el hombre le hablaba y parecía entenderla, contestó: 

-Porque me cortaron de mi jardín y cuando hagan otro en ese lugar, yo no estaré. ¿Tú eres mago? Oí decírselo a tu amigo. 

-Sí, pero la magia querida amiga está en nuestro corazón, tú también puedes hacer magia, siempre que has hecho a alguien feliz, has hecho la magia de sacar de tu chistera alegría, amistad… ¿Cuál es tu sueño Margarita? 

-Ser niña, jugar en el jardín del nuevo colegio y dar agua para que las pequeñas florecillas crezcan lindas y sanas. 

Alfredo, tomó con ternura a su flor y cada noche le contaba como hacían magia las estrellas y Margarita soñaba que jugaba con ellas, haciéndole guiños a la Luna y alborotando a soles y cometas… así, hasta que un beso de Alfredo la despertaba por las mañanas. 

Pero un día al acercarse para besarla, había desaparecido… 

Pasaron los meses y el colegio fue construido con un bonito jardín en el centro. Todas las flores salieron contentas de su escondite, se iban colocando en sitios de luz cerca del riachuelo que con una baranda de colores lo protegían de juegos de niños. Las flores, recordaban a Margarita… al buscar con sus ramas las aguas cercanas. 

El mago fue a la escuela con su amigo, deseaba conocer el nuevo colegio y al ver el jardín se acordó de su flor. 

-¿Qué os parece si hacemos un espectáculo de magia para celebrar este nuevo curso y así de esta manera, los niños entrarían por las puertas felices y contentos en su primer día de clase? 

– ¡Muy bien! esa es una magnífica idea. 

Llegó el día de la inauguración y en ese instante, apareció el mago sobre el escenario que con gesto amable y cálida sonrisa lanzaba un guiño hacia el nuevo jardín. 

Las flores permanecían escondidas, ninguna quería perderse la fiesta, a pesar… del temor a ser descubiertas y que alguien decidiera cortarlas para ponerlas en un jarrón. 

– ¡Nos ha saludado a nosotras….! ¡El mago nos ha visto! – Exclamó asombrada la vieja doña Azucena –. 

– Chisst chisst que nos van a descubrir – susurro asustada la amapola. 

– Callar – dijo Doña Rosa- mientras tapaba la boca a Lirio que atolondrada reía observando un divertido truco de magia. 

Los niños y las niñas permanecían inmóviles, sorprendidos, observando los movimientos del mago, comprobando cómo su chistera se llenaba de vida y esta era devuelta en forma de alegría. Era increíble comprobar como de su boca salían metros de pañuelos de diversos colores que unidos jugaban a no tener final… Monedas juguetonas enredándose en las ropas de los niños al dar dos toques de varita mágica…. Vasos que no derramaban su agua al caer de golpe de las manos de su dueño. 

Pablo, que estaba sentado en las últimas filas descubrió a las flores que se habían quedado muy quietas diciendo: 

¡Este es el jardín más bonito del mundo! 

Todos los niños y niñas… flores y arbustos aplaudían entusiasmados, abriendo los ojos a la espera de adivinar como había ocurrido lo que terminaban de ver. Era un bello espectáculo de luz y color. Los minutos transcurrían lentos en cada pupila ilusionada, pretendiendo perpetuar la ilusión. 

¡Qué bonito…! ¿Pero cómo lo hace…? Repetía Pablo. 

Porque es mago- dijo la niña de las coletas- 

-¿Pero que es un mago? – Preguntó Pablo- 

Alfredo había escuchado al niño y deseó explicarle: 

Hace muchos años… se llamaban magos a los hombres sabios, pero hoy somos personas que regalamos ilusión, sonrisas y alegría mediante efectos, que por ser maravillosos, tienen apariencia de inexplicable, pero todo, consiste en crear fantasías para iluminar nuestro mundo de sensaciones agradables y hacerlo bello. Es, querido niño como jugar hacer realidades los sueños. 

– Eso es muy bonito, a mi me gusta soñar - añadió Pablo- 

-Pablo, yo tuve una amiga que jugaba que hacía magia con lunas y estrellas y soñaba con jardines donde el agua corría fresca, las flores tenían vida propia correteando por caminos y setos, pero un día vio como cortaban su tallo. 

Doña Azucena estaba emocionada y se agarró a las hojas de Lirio, que con ojos brillantes recordaba el antiguo jardín… 

Los niños estaban atentos a las palabras del hombre mago y este, tomando su varita golpeó con ella en su chistera creando la más bella de las flores, suspirando… recordó a su amiga Margarita, aquella flor que él cuidaba en su casa y desapareció una mañana, aquella que ayudaba a todas las flores del jardín a esconderse, la misma que regalaba vasitos de agua y deseaba ser niña. 

El mago entonces, alzó la mirada hacia las flores del fondo… apuntó con su varita hacia el jardín, ocurriendo algo maravilloso: “una niña de ojos verdes, piel blanca y cabellos rubios” se le acercó diciendo: 

-Hola. ¿Te traigo un vaso de agua del riachuelo? 

Al mirarla reconoció a su amiga Margarita… la ilusión y la alegría iluminaron el nuevo jardín. 

Las flores gritaron de júbilo, emocionadas… aplaudían con sus pétalos tan fuertemente, que contagiaron de felicidad a los niños. 

El mago levantó los ojos y la niña rubia de ojos verdes le dio un beso diciendo- ¡Te quiero! 

Y yo la luna vi a niños y flores aplaudieron a la magia de la vida y la muerte y a los hombres capaces de crear fantasías e ilusión transportándonos al lugar donde la savia fluye por raíces de esperanzas. 

Cuento en linea: 



Y el vídeo: