miércoles, 26 de enero de 2022

CUENTOS QUE PALÍAN, CURAN O CONSUELAN

Cuentos que palían, curan o consuelan: la terapia con cuentos como promoción de la salud. Por la Dra Toñy Castillo

“Cualquier sufrimiento puede ser tolerado si es convertido en relato.” Boris Cyrulnik.

“La finalidad de la lectura debe se que el lector sea capaz de leer su propio libro interior y descifrarlo” “Mientras la lectura sea para nosotros la iniciadora cuyas llaves mágicas nos abren en nuestro interior la puerta de estancias a las que hubiéramos sabido llegar solos, su papel en nuestra vida es saludable. Se convierte en peligrosa, por el contrario, cuando, en lugar de despertarnos a la vida personal del espíritu, la lectura tiende a suplantarla, cuando la verdad ya no se presenta como un ideal que no esté a nuestro alcance por el progreso intimo de nuestro pensamiento y el esfuerzo de nuestra voluntad, sino como algo material, abandonado entre hojas de los libros como un fruto madurado por otros y no tenemos más que molestarnos en tomarlo de los estantes de las bibliotecas para saborearlo a continuación pasivamente” Marcel Proust (2002).

Definiríamos promoción de la salud a todo proceso encaminado hacia la mejora de la calidad del bienestar y los niveles de control que inciden en el autocuidado. Ha de estar basada en acciones, actitudes educativas y preventivas en beneficio de la adquisición de hábitos saludables bajo la preocupación de dotar de elementos y estrategias a nivel personal social e institucional.

La educación en salud de niños y jóvenes ha de estar orientada a la adquisición de conocimientos, y habilidades que potencien buenas actitudes, desarrollando entornos de praxis que ayuden a la responsabilidad, adaptación y autonomía frente a la prevención y posibles enfermedades.

El niño durante su desarrollo, presenta una serie de necesidades que deben ir cubriéndose durante su infancia y adolescencia, ya que una situación de carencia de las mismas, puede dar lugar a una larga lista de problemáticas asociadas. Si bien al estar enfermos se proporciona servicios médicos especializados también deben tenerse en cuenta otros factores que inciden en reducir los efectos psicosociales que producidos por la patología y que actúan como agentes estresores con consecuencias sociales y psicológicas tanto para el niño como para sus padres. Citando a Calvo y Ortiz (2003) para reducir los efectos negativos debemos diseñar una intervención que englobe las dimensiones del niño sanitaria, psicológica y educativa y mantener un comportamiento que apoye al niño en su enfermedad. Citado por Negre, F. (2001).

Las diferentes patologías pueden conllevar en el niño estados de intranquilidad emocional. Chapman y Gravin (1993) definen el sufrimiento como “un estado cognitivo y afectivo, complejo y negativo, caracterizado por la sensación que experimenta la persona de encontrarse amenazada en su integridad, por el sentimiento de impotencia para hacer frente a esta amenaza y por el agotamiento de los recursos personales y psicosociales que le permitirían afrontarla” Bayés, (1998). Considera que, una persona padece cuando esta experimenta o teme que le acontezca un daño físico o psicosocial que valora como un peligro importante para su vida o integridad psicosocial y/u orgánica y, al mismo tiempo, cree que carece de recursos para hacer frente con éxito a esta amenaza. La esencia del sufrimiento Shaver (2002) puede ser destilada en tres categorías generales:
  • Abandono de sí mismo
  • Aislamiento
  • Pérdida de significado

Las intervenciones terapéuticas

Abandono de sí mismo

Escucha reflexiva, validación, presencia silenciosa, ayuda para crear un espacio de cuidado seguro y el afecto incondicional.

Aislamiento

 La comunicación de ayuda, compartir historias, énfasis en vivir el presente.

 Pérdida de significado

Revisión de la vida, reorientación del sentido de control y hacerle participar al enfermo en lo que él desee.

Para ayudar a disminuir el sufrimiento de una persona será preciso trabajar los siguientes objetivos:


Identificar

Síntomas, estados o situaciones –biológicos, cognitivos o cambiantes – que son valorados por el paciente como una amenaza importante, estableciendo su grado de priorización amenazadora desde su punto de vista.


Eliminar
Compensar
Atenuar

Los síntomas. Si no es posible conseguir su eliminación o paliación, será necesario tratar de suavizar la amenaza que representan para cada paciente, incrementando sus recursos y percepción de control sobre la situación, al facilitarle, por ejemplo en la medida de lo posible, una información, que sea, a la vez, veraz, clara y tranquilizadora.

Descubrir
Potenciar

Los propios recursos del niño enfermo, o proporcionarle nuevos, con el fin de disminuir eliminar o prevenir su sensación de indefensión e incrementar su percepción de control sobre la situación. Le será de mucha ayuda facilitarle el aprendizaje de habilidades de comunicación, técnicas de solución de problemas que le permitan en cada momento el mayor grado de decisión y autonomía posibles.


Incrementar

El grado de predictibilidad sobre la situación proporcionándole señales de seguridad.


Tratar

La depresión con medidas farmacológicas y/o psicológicas para modificarla o compensarla.


Procurar

Siempre que sea posible, eliminar o paliar el sufrimiento a través de aumentar su gama de satisfactores, proporcionando al enfermo un sentimiento de serenidad que le permita vivir el momento presente de la manera más completa.

Bayés R (2001)

ELEMENTOS A CONSIDERAR EN TRATAMIENTOS TERAPÉUTICOS:

Las respuestas a las situaciones de enfermedad en los niños generan abatimiento, trastornos del sueño -como los terrores nocturnos- y trastornos del apetito -que ocasionan con frecuencia hiperactividad e irritabilidad, entre otras (Prugh y Ocekardt, 1984). Bennet (1994) apunta que “los trastornos psicológicos de niños enfermos se deben, en parte, a sus pocas oportunidades de socialización, a la extrema dependencia de sus padres, al equipo de salud y a sus limitaciones físicas”. Para poder ayudarlos a entender su enfermedad, se les ha de proporcionar una información sincera, precisa y apropiada a su edad sobre lo que les está pasando. Balbás y Jaramillo (1998) apuestan que de esta manera los ayudamos a que la conciban y la asimilen mejor.

La necesidad de afecto: Todos y cada uno de nosotros, necesitamos sentirnos queridos, parte importante de un entorno, en situación de enfermedad esta búsqueda del hombre, se ve incrementada y la sensación de ser querido es un estímulo y a la vez, un apoyo para enfrentar situaciones difíciles, delante de problemas en general y en el caso que nos preocupa, de miedo a la no salud. Para Cassell (1982), “el alivio del sufrimiento y la curación de la enfermedad son las verdaderas obligaciones de la profesión sanitaria dedicada al cuidado del enfermo.”
El objetivo central es ayudar a revisar al paciente los modelos representacionales de sí mismo y de sus figuras de apego, los cuales rigen actualmente sus percepciones, predicciones y actos”. Citado por Vernengo (2005) “Respecto a las variables de función, la literatura existente destaca el rol que el soporte social ejerce en la satisfacción de necesidades básicas, como son un sentimiento de afiliación y de dependencia, apoyo afectivo e instrumental que elevan la autoestima y proporcionan directrices para mejorar las capacidades de resolución de problemas” Captan, (1974); Pearlin, Menaghan y Lieberman, (1981)
Atender las necesidades afectivas de los niños en la atención sanitaria es una de las claves del éxito de la misma medido en el bienestar de los niños y en su pleno desarrollo, para atenderlas los profesionales deben incorporar de forma activa y consciente algunas pautas de trabajo específicas.”Ello subraya el hecho de que los vínculos emocionales, base del desarrollo del menor, se construyen sobre la base de una confianza mutua, al igual que la relación médico paciente.

Si el niño tiene indicio alguno de que vive en una mentira, o al menos, en un secreto a voces, dicha certeza puede dañar los vínculos ya establecidos y dificultar enormemente los que pudiera establecer posteriormente” Horno.P (1999).
Responder con afecto y respeto, claridad y dignidad al contacto físico y al acompañamiento humano, como nos gustaría que otras personas lo hicieran con nosotros. Muchos de sus motivos de preocupación solo serán revelados a sus interlocutores si estos se muestran sensibles y atentos para comprender lo que subyace detrás de sus comentarios y en las dudas o temores no expresados. Astudillo, W (2002).

Se ha de tener en consideración como educadores: Que las personas delante de cualquier pérdida de estabilidad y evidentemente la falta de salud lo es, buscan apoyo de comprensión y este se hace necesario, para sentirse un poco más protegidos frente a sus miedos. “Actualmente, existe consenso sobre el hecho de que el estado de estrés que un sujeto muestra no puede predecirse adecuadamente a partir solamente de la intensidad de sus fuentes, sean estos acontecimientos vitales, tensiones vitales crónicas, disminución de los recursos personales del sujeto para afrontar problemas o las tres cosas” Marsella, (1984).Abraham Maslow (1982) planteó en su libro Motivation and Personality (Motivación y Personalidad) el concepto de la “Jerarquía de Necesidades”, en él nos señala una serie de prioridades que nos atañen a todos, él presenta una pirámide, con ella pretende decirnos que una vez conseguido las necesidades básicas, el hombre necesita sentirse comprendido y amado.


Fisiológicas

Estas necesidades constituyen la primera prioridad del ser humano y están relacionadas con la supervivencia del mismo.


Seguridad

Están relacionadas con su satisfacción y mantenimiento de un estado de orden y seguridad.


Sociales

Una vez satisfechas las necesidades anteriores (fisiológicas y de seguridad). La persona busca la relación social como medio de interrelación.


Reconocimiento

Estas mantienen una relación directa con el ser, con el “ego” y evidentemente con la autoestima de la persona.

Autosuperación

También conocidas como de autorrealización o autoactualización, que se convierten en el ideal para cada individuo, todas las personas necesitamos superarnos y sentir que lo hacemos.


El hombre promedio es un ser completo cuyas capacidades y facultades han sido inhibidas y obstaculizadas” Maslow y Lowry (1973). El trato digno a los pacientes pediátricos nos llevan a estudios realizados por Chochinov y otros (2002) que desarrollaron un “mapa terapéutico” para un amplio abanico de cuestiones fisiológicas, psicológicas, sociales y existenciales para abordar este tema. De estas percepciones se han extraído tres categorías básicas:

  • Preocupaciones relacionadas con la enfermedad.
  • Cuestiones que afectan la preservación de la dignidad desde el punto de vista de la persona.
  • Cuestiones que afectan a la preservación de la dignidad desde el punto de vista social.

La necesidad de empatía: Para conocer, comprender y reconocer, los sentimientos de las otras personas y las circunstancias que le rodean, en alguna ocasión, oímos hablar de ella como: “ el sentir lo que otras personas sienten “.Esto no es correcto y además reduciríamos el término a un proceso emocional - nadie puede sentir exactamente lo que siente otra persona, debido a que no es la otra persona- la empatía es ser consciente de las situaciones que nos plantean otros e intentar situarse en su lugar. Horno, P. (1999) “El niño es un ser, de por sí abierto y sensible a lo que ocurre en su medio, tanto más un niño enfermo. Las preguntas sobre su realidad se las hace siempre, que las formule a su entorno o se las calle para sí depende de cada caso, del miedo que tenga a hacer explícito algo de lo que nadie habla, la oportunidad, las circunstancias, los vínculos emocionales, en el caso de las enfermedades crónicas o terminales, además, hay un aspecto esencial, la enfermedad implica siempre la vivencia de un duelo: por lo que pudo haber sido y nunca fue, por lo que era y ya no es y por lo que querría ser y nunca será.

Pero en el caso de las enfermedades crónicas o terminales, vivir de un modo sano ese duelo es un factor clave para el desarrollo de la enfermedad, como en todas las enfermedades crónicas, y para ello el niño necesita poder expresarlo, hablar de ello. Todo lo que se le oculte pasará factura, tanto más si lo descubre por otros medios que no sean las personas en quienes confía.” No se puede tratar la enfermedad como algo que le ocurre al cuerpo. La persona sufre también por la vivencia de amenaza que le proporcionan su desamparo, su soledad y su dolor Cassell (1982).

La necesidad de conocimiento: En multitud de ocasiones el desconocimiento de lo que comporta las diferentes patologías provoca en los niños una situación de angustia y de impotencia delante de las mismas. “El desarrollo de una comunicación adecuada es el elemento clave para la detección de las necesidades del enfermo en fase terminal y orientar el trabajo que se realice para mantener su calidad de vida” Doyle (1987).

Delante de un proceso de enfermedad la información dada ha de ser clara, didáctica y entendedora, evitando los tecnicismos e intentando marcar las pautas claras del entorno necesario para el bienestar del paciente. Horno, P (1999) “Dentro de la relación profesional paciente, cuando el paciente es un niño se dan algunos aspectos que deberían tenerse en cuenta especialmente, incorporándose al hacer de los profesionales”.

En muchas ocasiones, los profesionales no sólo del ámbito sanitario, sino de todas las disciplinas, asumen ante los niños una posición de protección ante ellos, intentando evitarles todo el sufrimiento posible. El problema, surge cuando este sufrimiento es una evidencia que no podemos evitar, tanto más cuando necesitamos la implicación del niño para intervenir sobre las causas médicas de ese sufrimiento.

  • Proteger a los niños no debe significar mantenerles al margen, sino adaptarse a su condición y necesidades:
  • Adaptar el modo de comunicar la información al estadio evolutivo del niño no tiene por qué significar dar menos información, sino darla del modo adecuado.
  • La información en sí misma no hace daño al niño sino el modo e implicaciones que ésta tiene.

La enfermedad en el niño suele desencadenar episodios de introspección o respuestas apáticas, en ocasiones, no desea comunicarse e incluso, puede no tener ganas de jugar, en estos casos se han de estimular para que puedan expresar sus temores y facilitar un ambiente de seguridad afectiva que favorezca su salud anímica y repercuta sobre su estado general, por este motivo elementos de imaginación y creatividad están presentes en su entrono ya que se considera parte del mismo proceso de educación integral. las claves de intervención, ha de garantizar que el niño tenga herramientas en su entorno para poder afrontar la información que ha de asumir. Tomaremos como referencia la cuentoterapia un recurso que mediante textos puede ayudar al niño, joven e incluso al adulto a extrapolar sus inquietudes y a reconocer situaciones que le ayuden en su estado emocional.

La cuentoterapia intenta influir en el desarrollo y la personalidad mediante el uso de cuentos favoreciendo la interrelación entre el lector y la lectura sugerida (Marcel Proust). Hoy no se discute el valor educativo que los cuentos terapéuticos ejercen sobre los niños. Entendiendo como tal, los niveles de influencia sobre su bienestar emocional en proceso de sufrir enfermedad. Quizás, al hablar de esta disciplina deberíamos remontarnos a la necesidad de toda persona a sentirse considerado y formando parte de un espacio donde, la empatía y la comprensión se una a una actitud que comporte el reconocimiento de todas y cada una de las personas y sus diferencias. Aportando elementos que ayude a un abordaje en beneficio de nuestra salud psíquica. Señalando como efecto terapéutico el hecho de introducir a la persona en el reflejo de su propia historia y llegando a la identificación por sentirse parte de la misma.

Tradicionalmente, los cuentos han formado parte de nuestras vidas mediante ellos, la imaginación ha volado a lugares diferentes de nuestro “yo” y el mundo circundante, fortaleciendo nuestra creatividad y ayudando a crecer la personalidad, pero quizás, remarcaríamos el gran poder que estos tienen en la resolución de los propios conflictos.
Al escuchar una narración nos introducimos dentro de la historia y esta nos puede ayudar a conocer, reconocer y aceptar los sentimientos que ellas emergen, pudiendo ayudarnos mediante identificaciones al abordaje de situaciones difíciles y dolorosas de nuestra existencia.

Los cuentos y las narraciones adentran mediante textos sencillos introducen al lector en historias reales o imaginarias y es en ese instante donde un mundo de historias nacen delante del niño con la intencionalidad de potenciar y satisfacer su vida interna. Enriqueciendo aspectos psicológicos y emocionales, ofreciendo, un marco de inmersión donde la imaginación y la comprensión de situaciones expuestas, pueda ayudar a la aplicación de soluciones temporales, permanentes o al afrontamiento de sus temores. Proporcionándoles un entorno de seguridad que permita la comprensión de sentimientos, angustias y actitudes que manifiestan en silencios. Favoreciendo el acercamiento a sus emociones. Milton Erickson, médico y terapeuta utilizaba los cuentos didácticos en las sesiones que realizaba con sus pacientes, en ellos cargados de metáforas ingenio, intentaba modificar la, emociones y las conductas convencidas de que las personas tenían recursos para resolver las situaciones y que la tarea del terapeuta era apoyar la puesta en marcha de estos recursos.

La intencionalidad de utilizar literatura terapéutica es conseguir cambios positivos en el lector, ya que pueden incidir en el crecimiento personal, estimulando el sentido crítico, los valores, inquietudes y conflictos. (Burder, 2004): El cuento para ser terapéutico ha de aportar un final feliz o positivo, implica un mañana, una esperanza, un futuro, una idea de proyecto a concretar. Ya que es la oportunidad de recuperar y recuperarse de una situación traumática en beneficio de la persona. Hemos de pensar que la residencia (al hablar de este término nos referimos al conjunto de habilidades, adaptabilidad y búsqueda de recursos para la construcción de conductas positivas) se enmarca dentro de un proceso constructivo y dinámico que permite sobreponerse a las adversidades, Melillo y Ojeda (2001) “La resiliencia se produce en función de procesos sociales e intrapsíquicos. No se nace resiliente ni se adquiere “naturalmente” en el desarrollo depende de ciertas cualidades del proceso interactivo del sujeto con otros seres humanos”. Pilares que se fundamenta:

  • Introspección: desde el conocimiento de uno mismo a preguntas
  • Autoconocimiento
  • Iniciativa delante de situaciones concretas
  • Separación de “yo” y los problemas que nos envuelven
  • Capacidad de comunicación con los demás
  • Creatividad a partir de situación que nos preocupa....

Los cuentos desean producir en efecto, reacción en los niños, entre ellos según Camps A. y Marín, J (1997) señalaría los siguientes:

  • Dotar de significado las respuestas ante la vida
  • Encanto, placer, distracción, entretenimiento, diversión
  • Hábitos de atención
  • Construcción de opinión crítica
  • Observación de realidades

En ocasiones la cuentoterapia plantea situaciones que adentran al lector en su propia historia y en las dificultades del vivir. Así como los personajes se enfrentan a los problemas y va superando aquellos obstáculos, estos relatos pueden ayudar al lector a la superación de de situaciones ya que tienen un gran valor didáctico y llegando a convertirse en terapéuticos. Caballo y Buela-Casal (1991) se trata del “empleo de materiales escritos (manuales de autoayuda) para ayudar a los pacientes a modificar su conducta, sus pensamientos o sus sentimientos” Mediante la lectura la persona puede (Gold, 2008):

  • Llegar a la Identificación con el personaje y los hechos de la historia.
  • Implicación emocional propiciando la liberación de emociones.
  • Auto-reconocimiento. Por la Identificación de las posibles soluciones a sus problemas.

Los cuentos con finalidades terapéuticas: se puede incidir en las motivaciones y en los cambios de actitudes desarrollando el conocimiento en mejora del autoconcepto. Según la opinión de la Dra. Vivian Ravelo, (1994) especialista de psiquiatría infantil: “Lograr cambios en la comunicación con los demás, la expresión adecuada de sentimientos positivos y negativos, mejorar la estima y seguridad de sí mismo, ampliar el modelo que tiene del mundo y encontrar alternativas a la solución de los problemas, son los objetivos perseguidos por las narraciones con finalidad terapéutica y a la vez potenciando la empatía con personas que se encuentran en una situación parecida, a la vez que nos puede enseñar el camino para afrontar o solucionar los problemas mediante mecanismos o diseño de estrategias facilitadoras”.
En salud se llevan décadas trabajando la cuentorerápia entendiendo que la cuentoterapia es una modalidad de la biblioterapia, siendo una intervención estandarizada.
Bulechk G MªClasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC) (2009). Elsevier Health Sciences.2009. Pag. 194 nos define el concepto la biblioterápia (COD. NIC 4680) como:

  • Utilización terapéutica de la literatura para potenciar la expresión de sentimientos y la resolución activa de problemas, afrontamiento o perspicacia.
  • Identificar las necesidades emocionales, cognitivas, de desarrollo y situacionales del paciente.
  • Determinar la capacidad del paciente de leer de forma independiente.
  • Establecer los objetivos de la terapia (p-. ej. cambio emocional, desarrollo de personalidad, aprender nuevos valores y actitudes).
  • Seleccionar los libros que reflejen la situación o sentimientos experimentados por el paciente.
  • Consultar con un bibliotecario experto en la búsqueda de libros
  • Consultar fuentes para recomendar literatura para la terapia.
  • Realizar las selecciones adecuadas al nivel de lectura.
  • Seleccionar historias, poemas, ensayos, artículos, libros de autoayuda o novelas que reflejen la situación o sentimientos que está experimentando el paciente.
  • Leer en voz alta, si es necesario o factible.
  • Utilizar fotos e ilustraciones.
  • Fomentar la lectura y relectura.
  • Ayudar al paciente a identificarse con los personajes y el contenido emocional de la lectura.
  • Examinar y hablar sobre los sentimientos expresados por los personajes
  • Ayudar al paciente a reconocer cómo la situación en la literatura puede ayudarle a hacer los cambios deseados.
  • Seguir las sesiones de lectura con sesiones de juegos o trabajos de modelación de roles, ya sea de forma individual o en grupos de terapia.
  • Evaluar la consecución de objetivos.




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